«Tengo cierta esperanza de que un mundo mejor, en algún momento, va a ser posible si seguimos ahí resistiendo e insistiendo»

Luna Gherscovici,

Luna Gherscovici, técnica productora

Hablamos con Luna Gherscovici, técnica productora, ganadora del Premio del Jurado en la IV edición de Dona’m Cine con el corto ‘Somos resistencia’.

Luna es técnica Productora en Medios Audiovisuales por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), integrante de DivAC (Diverses Audiovisuales Córdoba) y organizadora de «El Detonar Preciso: Encuentro Audiovisual Feminista»

Luna, ¿Cómo comenzaste en el mundo del cine y cuáles fueron los primeros proyectos?

Bueno, empecé en el mundo del cine y siempre, desde chica, supe que quería estudiar alguna carrera más artística, pero no estaba muy convencida de por dónde ir. Así que cuando estuve terminando el secundario me decidí por empezar la carrera de cine y ahí empecé a estudiar y a conocer lo que siempre tanto me había llamado la atención, y conocer cómo se hacen discursos y cómo se transmiten mensajes que una siempre ha tenido ganas de contar y de transmitir a los demás.

A lo largo de la carrera me fui encontrando con muchos contextos y realidades que se viven en Argentina y que me parecía muy importante visibilizarlo. Y fui conociendo gente que también estaba interesada en poder visibilizar esas historias que no se ven tanto en los medios de comunicación. Así que ahí empecé a contactarme con otras historias y con otras personas.

En Argentina, en el 2015 – 2017 aparecieron un montón de movimientos feministas, que no quiere decir que no hayan estado desde antes, pero sí como que hubo un momento en el que se emergió, emergieron y pudimos darnos cuenta de que capaz no éramos las únicas que estábamos con ganas de otra cosa o de imaginar otro mundo.

Así que ahí fue como juntar fuerza también de todos los movimientos y todas las organizaciones que fueron apareciendo y se fueron armando redes y darnos cuenta de que nosotras también podíamos crear una organización. Así que me sumé a la agrupación en la que todavía sigo siendo parte, que es Vivac, diversas audiovisuales, Córdoba, desde la cual impulsamos y reflexionamos acerca de otras nuevas representaciones y de formas de ver el mundo.

Yo creo que ahí, si bien sitúo un recorrido y fui conociendo determinadas personas o profesoras que me fueron marcando o me fueron entusiasmando, desde que me sumé ahí a esta agrupación empecé a tener como otra mirada con mucha más perspectiva de género, mucho más debate, análisis y encontrar un espacio con quienes poder reflexionar y debatir acerca de eso que también a mí me interesaba.

¿Qué desafíos tuviste en estos primeros proyectos, en esta primera parte de tu vida cinematográfica?

El primer desafío fue entender que el trabajo en el audiovisual es colectivo y que no se puede hacer de forma individual. Siempre me costó mucho trabajar de manera grupal y empezando a estudiar esta carrera me di cuenta de que no se puede hacer sola. Abrirme y permitirme también conversar con otras personas, darme cuenta que muchas personas tenemos ganas de contar la misma historia, pero no todes desde el mismo lugar.

Entonces darnos el lugar a debatir y dialogar. A veces tenemos muy incorporado por este sistema que tenemos que estar produciendo, trabajando muy rápido y producir. Y el desafío con al menos con lo que yo me encontré en este mundo audiovisual, es lo importante que es darse espacio al diálogo, al debate, a tener un mensaje claro que una quiere transmitir y poder ponerlo en común y contarlo colectivamente, que esa es la alegría más grande, poder decir esto lo hicimos todos juntes y no yo sola. Directamente sola no hubiese podido.

¿Has tenido algún desafío concreto por hacer este tipo de cine y/o por ser mujer?

Las mujeres o diversidades de género que hacen cine han atravesado alguna de esas experiencias o situaciones.

Personalmente, a lo largo de la carrera me encontré mucho con eso. A día de hoy todos los proyectos que hago es todo muy autogestionado. Desde ahí nosotras como grupo salimos a buscar fondos o financiamiento. No me ha tocado estar en una producción en la que me contratan por hacer determinado rol y ahí encontrarme con situaciones incómodas.

Hasta el momento sí puedo decir eso, que a lo largo de la cursada me pasó y después tuve la voz y la posibilidad de ir conociendo otros espacios, otra gente, otras miradas de ver el mundo, de tener el privilegio también de poder elegir con quién quiero trabajar.

Después estaría bueno eso de tener una retribución económica, pero por el momento es poder contar la historia que una quiere contar. Y creo que sí, que algo feminista también es poder elegir con quiénes, no solamente disfrutar de la historia que una quiere contar, sino de disfrutar durante todo el proceso. Ni hablar en el momento del rodaje, que son momentos muy estresantes y poder sentirse cómoda y a gusto.

Es justamente una de las preguntas que quería hacerte, ¿De qué forma incorporas los valores feministas en tu trabajo en el audiovisual?

La verdad es que es un desafío en el día a día. No creo que sea algo como que ya lo aprendí y ya está, sino que todo el tiempo aparecen nuevas preguntas, nuevas interrogantes, nuevas necesidades.

Creo que es como un ejercicio, no solamente es una decisión de elegir con quiénes trabajar, sino para quiénes una está contando una historia, desde dónde, cómo lo estoy haciendo, con quiénes, con qué herramientas, con que recursos. Dónde elijo proyectarlo y a qué espacios decido enviarlo. Son preguntas que todo el tiempo forman parte de todo el proceso.

Todo eso se devuelve a lo que hace una en el día a día. En mi caso, siempre me pasó d sufrir mucho con determinadas injusticias o situaciones, y cómo desde mi lugar puedo aportar esta causa, creo que es de la audiovisual, Encontré una forma de apoyar a esta lucha, desde este lugar, haciendo lo que me gusta, transmitiendo un mensaje que nunca se sabe a cuánta gente puede llegar, pero con que sea una persona real, sentir que un mensaje llegó.

¿Cómo escogéis qué historia vais a contar y cómo lo elaboráis?

Es un mundo. En este proyecto particular de un barrio de Alberdi de la provincia de Córdoba, Argentina, un par de mujeres se acercaron a la Secretaría Extensión de la Facultad de Artes, con imitase en especial a la agrupación en la que estoy, para contar lo que querían que se registrara.

Un suceso histórico que ya estaban por conseguir, que era que la Secretaría de la Mujer y Género estuviera en el centro vecinal. No importa después del partido político que venga, pero que ese espacio siga estando, que hasta ese momento era depende de quién venga, y si es de su interés sostenerlo o si no cambia de nombre la secretaria.

Y ahí fue como me interesó, me empecé a sumar y fue empezar a buscar, a darle forma. Cuando empecé a interiorizar en la temática con el grupo de chicas con las que fuimos, nos dimos cuenta de que era una historia muy potente, que era súper importante contarla, no solamente porque ellas nos estaban diciendo que para ellas era importante, sino para replicar también todas las luchas y todas las conquistas que habían obtenido, para que de otros espacios puedan darse cuenta que eso se pudo hacer.

Así que fue ahí empezar a armar el proyecto para poder buscar algún fondo, algún financiamiento para poder realmente realizarlo. Y ahí fue como meterse en un territorio y conocer también a las personas que lo habitan y que tengan el interés también de poder registrarlo.

En el caso del proyecto con el que participé en Dona’m cine, es un corto que está muy anclado en la lucha por el aborto legal en Argentina. Con mi compañera, con la que hicimos el trabajo, veníamos muy movilizadas con toda la situación, sobre todo después de que no nos obtuvo la ley y ahí nosotras estábamos con mucha bronca, con mucha angustia, y dijimos bueno, tenemos que hacer algo con esto, transformarlo en algo para poder seguir difundiendo el mensaje y contando, porque para nosotras nos parece importante tener esta ley.

Y así fue como dijimos bueno, por qué no hacemos este corto para para difundir la lucha, siempre desde nosotras. La lucha por este derecho la vimos muy entrelazada con la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, así que dijimos, ¿por qué no?

Juntamos las dos historias, y de alguna manera es una continuación o un avance de decir, gracias a ellas nosotras también estamos en este momento de la historia logrando esto. Un poco así creo que siempre se ha ido dando el mensaje o historia querer contar, en base a situaciones en la que una está sensible o que se permite atravesar y emocionar y que también es capaz.

Por suerte hay gente que insistimos desde otro lugar en el que queremos que estas cosas dejen de pasar o poder transmitir para generar conciencia en la persona que tenés al lado y lo puede estar pasando mal.

Precisamente del corto “Somos resistencia», que es el del que estabas hablando, ganaste el premio del jurado en la IV Dona’m Cine ¿Cómo te animaste a participar?

Este cortometraje que te contaba tuvo mucha difusión desde que salió a la luz. Mucha gente que nos ha acompañado, personas con los que nos hemos encontrado en la lucha, nos han estado compartiendo, y se armaron un montón de redes.

Un amigo mío me dijo, mira este festival, por qué no lo mandas. Y ahí entre a ver si era un tipo de espacio a lo que nosotras nos estaba interesando que se proyecte y que se difunda.

¿Cómo fue tu experiencia en el festival, cómo lo viviste?

Fue realmente hermoso. También marcó un antes y un después en mi vida, no solo como realizadora audiovisual, sino también como persona.

Lo mandamos y ahí estábamos un poco a la expectativa, y al ver la noticia fue como en shock que no lo podíamos creer.  Después por suerte tuve la posibilidad de viajar y encontrarme ahí en el festival y conocerlas a ustedes y a todas las otras mujeres que habían presentado una obra y que también se pudieron acercar. Para mí fue muy transformador.

Tampoco conocía España, así que el viaje también fue muy movilizador. Por suerte me acompañó mi mamá y mi papá. Fue muy emocionante en todo momento y también la experiencia de poder acompañar la obra.

Me acuerdo de eso, que conocí muchas mujeres de distintas nacionalidades, así que también fue como empaparme de distintas luchas, de darme cuenta de que hay cosas que en Argentina tenemos muy asentadas y en otras partes del mundo no. Hacer ese cruce, poder reflexionar del lugar que ocupamos en el mundo.

Y también lo que más me emocionó fue del acompañamiento de la lucha. Al estar en Argentina sabía que el movimiento de NiUnaMenos y la lucha por tener la ley del aborto teníamos acompañamiento a nivel mundial. Pero poder vivirlo y darme cuenta que sí, me emocionó mucho. Sabían todas las canciones que cantamos nosotras acá en las marchas.

Me acuerdo de que después de cierre del Festival fui a un evento que se hacía ahí por Barcelona y que había muchas chicas con el pañuelo verde. Dije, serán argentinas, y cuando me acerqué me encontré con que no, que eran chicas de ahí de España, que estaban acompañando a la lucha. Así que eso me emocionó muchísimo, darnos cuenta que no estamos solas.

¿Cómo crees que festivales como Dona’m cine contribuyen al cine feminista?

Creo que es un espacio muy importante. Poder construir un espacio en el que podamos no solo enviar, sino que se genere ese espacio para poder compartir y para poder visibilizar todas las historias que necesitamos visibilizar, que en muchos otros lados no se muestran, y poder compartir y poner en común.

Me parece que eso es lo más rico, conocer un montón de historias o de vivencias, de formas de ver el mundo o todas partes del mundo. Creo que ahí hay una potencia de poder unir ciertas luchas, de poder acompañarnos y seguir tejiendo redes. Me parece que es lo más importante. Y sin un espacio como Dona’m Cine, no es posible.

Nada se puede hacer sola y tener un espacio que lo potencie y lo habilite es más que necesario. Y ver realizaciones que propongan otra mirada acerca del mundo.

En los medios más hegemónicos o más de alcance más masivo hay producciones con una mirada muy patriarcal, machista, muy misógina. Y poder darnos cuenta de que somos un montón de mujeres con diversas identidades de género, contando otra historia o queriendo contar nuestra historia y que no la cuenten los otros, es super valioso.

¿Cuál es tu perspectiva sobre el estado actual del cine feminista y su evolución en los últimos años?

No es lo mismo ahora que en años anteriores, o por lo menos no inocentemente. Antes, no era tan fácil conseguir determinadas películas, ni hablar. Creo que todos esos mensajes no inocentemente han sido invisibilizados.

Aunque ahora sigue siendo difícil y hay un montón de dificultades, esas puertas se han ido abriendo debido también a toda la lucha que hay detrás.  

Creo que el mundo en el que vivimos hoy no es el mismo en el que vivieron nuestras madres o n abuelas. Es otro, y estoy esperanzada. Más allá de todo el contexto en el que nos encontramos hoy, estoy esperanzada con que hay un montón de gente que quiere otra cosa. Y que desde las luchas feministas se pueden impulsar otros modos de vivir en este mundo.

Por suerte, y más allá de también de todas las contras que tenga la virtualidad, el celular, la computadora ,también han favorecido poder unirnos. Es bueno que podamos tener esta entrevista hoy, así también creo que es una revancha si se quiere, y que permite eso, encontrarnos un poco más, encontrándonos con experiencias de otra gente en otras partes del país o del mundo. Creo que es súper transformador y que genera cierta unión.

Cuando una es consciente de los derechos que tiene y de los que le faltan, no hay forma de rendirse o de dejar la lucha. Cada vez somos más las personas que somos más conscientes de lo que tenemos y de todo lo que nos falta.

Así que tengo cierta esperanza de que un mundo mejor en algún momento va a ser posible si seguimos ahí resistiendo e insistiendo.

¿Qué experiencia les transmitirías a todas esas mujeres que todavía no han empezado, pero tienen ese cosquilleo en el estómago de querer contarlo y dar ese paso en el audiovisual?

Mi consejo personal es nunca dejar de lado ese cosquilleo. Creo que la motivación, el tener ganas de contar una historia, es una motivación que no hay que perderla. Ese es el gran motor para todo. Creo que hay que tener ganas de contar una historia, es un motor y que no está bueno no escucharlo.

Siempre tienes muchas trabas personales o de experiencias que has vivido, de comentarios que has recibido, por las cuales crees que no, que no va a ser suficiente y demás. Creo que tenemos que creer en nosotras mismas, en que tenemos mensajes para contar que hay que probar e intentar con todo.

Con el corto “Somos resistencia” me paso mucho. Una nunca sabe la cantidad de puertas que se pueden abrir, la cantidad de personas que una pueda conocer.

El eso que internamente cosquillea, darle para adelante y saber que sí, que todas y todos tenemos historias por contar y que valen la pena ser escuchadas y visibilizadas. Porque nunca sabemos cuántas personas van a poder sentirse identificadas con lo que estamos contando o poder crear representaciones, poder vernos en la pantalla con representaciones con las que nos identificamos, cuerpos que se asemejan más a los nuestros o conocer. que no,

No hay una sola forma de ver el mundo, hay miles y millones y poder contar y trasmitir eso es súper valioso.

Si nos quedamos con lo que muestran los medios únicamente es una visión. Además de muy perversa, muy sesgada. Entonces, está bueno hacer lugar y poder transmitir estas historias que tanto tenemos ganas de contar.

Y también la retribución que le vuelve a una el decir che, yo pude contar esto que tantas ganas tenía ganas de contar.

¿Una que proyectos ahora mismo tienes en mente o estás trabajando?

Bueno, sigo en el proyecto que te contaba hace un rato de una serie documental que busca retratar y representar historias del barrio de Alberdi, de Córdoba. Alberdi es un barrio que históricamente ha tenido muchas luchas y muchas conquistas.

Y bueno, es muy emocionante todo lo que rodea a ese barrio, pero cuando se cuenta esa historia siempre está contada desde el lugar de los varones, como que en esa victoria no están las mujeres presentes y  sin ellas no pudo llevarse a cabo esas luchas. Entonces, desde la serie lo que buscamos es retratar y representar algunas de esas luchas.

Lo que pasa es que mientras estuvimos haciéndolo nos fuimos dando cuenta de que tampoco solo queríamos hablar acerca de las luchas del pasado, sino que todos los días ellas están poniendo el cuerpo y el corazón. En pandemia, mientras todo el mundo nos decía que no teníamos que salir a la calle, ellas estaban ahí en las ollas populares para poder darle un plato de comida a quien no tenía.

Es un proyecto súper interesante porque nos sumamos desde una participación más horizontal y colectiva en la que las vecinas también son parte de la organización. También dicen yo quiero filmar esto, como ir haciendo ese ida y vuelta. Cuando escribimos el guion se los mostramos y tenemos en cuenta todas sus devoluciones, lo mismo para el momento del montaje.

Y después estoy en un proyecto trabajando con mis familiares, con otras dos compañeras. Es el trabajo final para la licenciatura de la carrera, estamos ahí ya terminando de darle forma, pero fue un proceso muy sensible porque fue encontrarnos con nuestras propias historias familiares y empezar ahí.

¿Qué plan de distribución tenéis con la serie documental?

Está cargado en YouTube, la serie se llama Red Pueblo Alberdi, todas nuestras voces. La idea del proyecto siempre fue que sea compartido con los demás. No es que seguimos el recorrido de los festivales que durante dos años no se puede mostrar, si no de entrada ella nos lo pidieron.

El corto es para ellas y que esté disponible para seguir disponiéndolo.

Y para terminar, ¿Qué película, corto, serie o documental, feminista te ha inspirado?

De Agnes Varda, la de “Las playas de Agnés”. A mí me marcó mucho de cuando reconstruyo un poco también acerca de su vida y serie.

Y hay otra directora que también es la que estoy siguiendo últimamente, que se llama Agustina Comedy, que ha hecho una película,  El silencio es un cuerpo que cae.

Después hizo una serie, Archivo de la memoria trans para poder generar un propio archivo de la comunidad trans que no lo tiene.

Hay montón, pero ellas me han seguido, me siguen inspirando mucho hasta el día de hoy.

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