“Algunos festivales nos decían que no seleccionaban, no por una cuestión de calidad, sino por una cuestión de temática”

Marta Arjona Blasco

Marta Arjona Blasco, productora y directora

Hablamos con Marta Arjona Blasco, productora y cineasta, ganadora del premio del público en Dona’m Cine V con el corto ‘Memoria de las olvidadas’.

El mundo de Marta siempre ha girado en torno a la imagen y el movimiento, rodeándose de danza desde los dos años y con una cámara colgada en el cuello desde los 4. Se graduó en Comunicación Audiovisual y Periodismo y dirige DansPXL, productora audiovisual y fotográfica especializada en danza y artes escénicas focalizándonos en la creación de cortos de danza y especialmente a explicar historias de memoria y mujeres.

Sus proyectos han dado la vuelta en el mundo siente premiados y seleccionados en diferentes festivales internacionales.

Marta, es un placer que estés aquí con nosotras. Para empezar, cuéntanos un poco quién eres y tu trayectoria en el mundo del cine.

Me llamo Marta Arjona Blasco y desde el año 2014 aproximadamente me dedico, entre otras muchas cosas, a crear cortometrajes narrados a través de la danza. A lo largo de estos años he encontrado mi camino en explicar historias de memoria y mujeres.

Lo hacemos desde DansPXL, productora que dirijo junto con mi madre, Maite Blasco. Y en el 2021, si no me equivoco, ganamos el premio del público de Dona’m Cine con nuestro corto Memoria de las olvidadas.

¿Cuál es la historia que narra el corto Memoria de las olvidadas y cómo surgió la idea de hacerlo?

Memoria de las olvidadas es un corto que narra la historia de las mujeres que murieron en el convento/cárcel de las Oblatas de Tarragona durante la Guerra Civil española en la posguerra. Este corto surge porque descubrimos el espectáculo de danza que la compañía tarraconense La Imperfecta, y dirigido por Raquel Rodríguez, había creado sobre esta historia que a su vez estaba basada en un libro que escribió Tecla Martorell.

Esto es una historia real que Tecla la documentó y es el único documento que existe sobre estas mujeres, en concreto, de la que además también hay una obra teatral. O sea, sumamos a la obra de teatro, al libro y al espectáculo de danza el cortometraje.

Tal como has comentado, es con el corto de Memorias de las olvidadas que ganasteis el premio del público de la V edición de Dona’m Cine. ¿Cómo fue tu experiencia en el festival? ¿Qué significó para ti por estar ahí?

Una de las cosas más bonitas fue el hecho de que, durante los meses en los que estuvo el corto online nos brindó la oportunidad de que más gente lo pudiera ver, más gente pudiera conocer nuestro trabajo, nos surgieran también otras oportunidades y poder tener ese feedback directo de mandárselo a la gente y que te dijeran ¡Ostras, qué chulo, esta historia no la conocía!

Además, íbamos entrando en la página de Dona’m Cine y íbamos viendo los comentarios de gente que no conocíamos y eso también fue muy enriquecedor.  Incluso recuerdo que comentaron un par de personas que dijeron: yo tuve familia en las Oblatas.  Y claro, eso es una parte muy bonita del proceso, el retorno social.

¿De qué manera crees que Dona’m Cine contribuye al cine feminista y a visibilizar a las mujeres directoras y cineastas?

En cualquier sector es muy difícil abrirse puertas, pero yo creo que en el cine aún lo es más, y hablando a veces con compañeras nos dicen que cuesta encontrar paridad en los festivales de cine, que haya un 50/50 de cortos dirigidos por mujeres.

Creo el hecho de querer historias dirigidas por mujeres es un gran qué y es una gran oportunidad, por supuesto. Y por el otro lado, las historias de mujeres muchas veces son silenciadas y son olvidadas. De hecho, uno de nuestros cortos va por ahí el mensaje.

A veces parece que quedan en el olvido que no se les quiere dar suficiente visibilidad. Entonces, es necesario contar con plataformas como esta, necesario e imprescindible para poder dar visibilidad tanto a tus propios proyectos como a las historias que explicas. Y más cuando son historias reales.

En tu trayectoria de cine has comentado que te dedicas a hacer a los cortos narrándolos a través de la danza. ¿Cómo es el proceso de escoger las temáticas, de trabajarlas y de desarrollarlas?

Ese proceso es diferente en cada caso porque, por ejemplo, en Memoria de las olvidadas partíamos de algo que ya estaba creado, que en este caso era tanto el libro como el espectáculo de danza. En este caso era una adaptación de lo que ya está creado para la pantalla.

En otros casos, por ejemplo, como en dos de nuestros proyectos más recientes, partimos de dos historias reales de Valls, de donde nosotras somos, que a través de mucha documentación hemos adaptado a la pantalla y hemos buscado la manera de darle danza, de darle movimiento. En el otro corto que tenemos, partimos de un poema escrito por una mujer, que nos ha dado todo el eje de la historia.

Cada proyecto es diferente, pero sobre todo siempre lo que intentamos, y más al tratar historias tan personales y profundas, es que haya un proceso de documentación muy preciso, muy detallado.

¿Cómo incorporas en todo este proceso los valores feministas?

Intentando dar fuerza al papel de la mujer. Te lo pongo con un ejemplo con nuestro proyecto más nuevo que esperamos que podáis tener en Dona’m Cine este año. Es sobre sobre Dolors Vives Rodon, ella fue la segunda mujer en Catalunya en obtener el título de piloto de aviación en los años 30.

Solo con eso es como Wow. Solo el hecho de poner a una mujer en la pantalla vestida con un mono de aviadora, un casco y el pañuelo ya te da una fuerza increíble, y no es la misma fuerza que tiene esta imagen que la que tendría un hombre que sería la más habitual.

También jugamos mucho con imágenes de ella mirando directamente a cámara. Hay muchos planos de nariz hacia arriba, mucha fuerza de los ojos, de las miradas. También jugamoscon un graffiti lila que ponía, les dones fem historia, las mujeres hacemos historia.  Intentamos jugar con toda una serie de pequeños detalles que juegan a darle fuerza.

También uno de los puntos importantes de nuestros trabajos es que el 80% – 90% del equipo está formado por mujeres, tanto delante como detrás de la cámara, y eso es muy importante.

¿Qué dificultades tienes o has tenido como mujer, productora y directora que además te dedicas a hacer un cine no mainstream?

Personalmente mi principal problema es siempre el mismo, y es que aparte de ser mujer tengo cara de niña y hay mucha gente que a veces me toma como la becaria y me cuesta muchas veces que me tomen en serio, y es un poco complicado.

Por otro lado, con nuestras producciones, a veces tocamos temas que no son agradables, como por ejemplo con Memoria de las olvidadas, que hablamos de una historia, desconocida y escondida, que se descubrió por casualidad, y en algunos festivales nos decían que no seleccionaban, no por una cuestión de calidad, sino por una cuestión de temática. Es decir, censura pura y dura en el siglo XXI.

El hecho de tocar ese tipo de temas a veces no es agradable y no siempre gusta. En este caso, en el caso de Dolors, el corto nuevo que te comentaba, no creo que nos encontremos ningún problema por el hecho de dar visibilidad a la figura de Dolors, pero sí que hacemos un poco de denuncia y reivindicación del hecho de que… te lo diré con una frase del corto que dice “Dolors era una más de tantas miles de historias de mujeres de la Guerra Civil española que fueron olvidadas por la historia y por los historiadores” ¿Hasta qué punto es fácil y agradable visibilizar esto cuando es una realidad pura y dura? Son cosas que a veces cuestan y a veces son, entre comillas, censuradas.

¿Cuál es tu perspectiva sobre la evolución del cine feminista? ¿Cómo crees que se va a ir desarrollando en los próximos años?

Creo que cada vez se está dando más visibilidad al cine hecho por mujeres. También es verdad que hay dos asociaciones muy potentes en España que son Cima y Dones Visuals que están intentando luchar por dar visibilidad a todo esto.

También se está luchando por hacer proyectos de paridad, de equidad dentro del gobierno, es decir, se está trabajando, aunque quizá aún no se vea. Creo que hay muchos temas de mujeres a los que dar visibilidad, no simplemente dos. Por ejemplo, recuerdo un largo que nos encontramos en un festival, que el tema era tan simple como un restaurante familiar que siempre había sido llevado por hombres, dónde estaban las mujeres era la reivindicación.  Hay muchas historias que reivindicar y hay muchas historias que explicar.

Espero que a lo largo de los años sean temas que cada vez vayan tomando más importancia en el cine y que poco a poco se vayan abriendo puertas a historias como estas. Sí que es verdad que, en el panorama más independiente, vas viendo a trabajos como este.

Estoy recordando otro corto que vimos en un festival que se titulaba El vestido de novia y era un monólogo de una mujer que había sido maltratada. Era el día de la boda de su de su nieta y hacía toda la reflexión de lo que ella había vivido. Hace unos años hubiera sido imposible ver un corto con esta temática.

Creo que poco a poco, en el terreno independiente, en festivales, sí se está dando visibilidad a estos temas. Cuesta, y muchas veces se cae en muchos estereotipos, pero espero que poco a poco en las salas de cine se vayan viendo más y más historias.

A parte del corto de Dolors, ¿Qué otros proyectos tienes en mente o estás trabajando ahora mismo?

Pues además de haber hecho este corto sobre Dolors Vives Rodón, tenemos otro corto que preestrenamos este mes de septiembre que se llama Viento Apacible, que es el que te comentaba que nacía a través de un poema, que es de una joven que con inquietudes que no se quiere quedar simplemente con lo superficial, con lo que le enseñan en clase, sino que quiere ir más allá y empieza a pensar y investigar sobre qué pasó con las mujeres en la Guerra Civil española.

Entonces da con un poema y ella baila sobre poema y reflexiona sobre este poema que va sobre una madre que quiere proteger a su hijo durante un bombardeo. Es muy emotivo y va muy dirigido a la gente joven, a que a que investiguen y  a que vayan más allá.

Y por otro lado, tenemos en(RE)cordar, que ya tiene un año y es una historia en clave local sobre Rosa Barrufet.  Por un lado ella trabaja en un oficio en peligro de extinción, que es el de encordar sillas de manera manual, pero demás tiene una historia personal y familiar muy concreta, ya que su padre tuvo un accidente muy grave haciendo castells, torres humanas.

Es la historia de su vida y de cómo acaba dedicándose a esto. Hemos hecho un buen recorrido por festivales y entre ellos hemos tenido una selección en un festival calificatorio para premios Goya.

Para terminar, ¿Qué corto película, corto o serie feminista te ha inspirado?

Este corto que te comentaba que se llamaba El vestido de novia de la abuela, reflexionando con la imagen del vestido de novia colgado, sobre el maltrato que había sufrido a través de los años. Más que inspirarme me llegó mucho y me transmitió muchas cosas, y me hizo pensar que hay muchas historias que contar, que explicar.

También es verdad que Barbie tiene un trasfondo que igual se podía haber explotado un poco más.  Tiene un trasfondo feminista con mucho que decir, que las mujeres también pueden tener presencia en cargos importantes y que un mundo así pues igual podría ser posible.

Marta, muchísimas gracias por esta entrevista y mucha suerte con todos los proyectos.

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